“Perdiste causa”… alguna vez la oímos tan cerca que solo asentíamos: “Ya Perdí” y teníamos que entregar nuestras cosas, que con gran esfuerzo lo habíamos conseguido. El robo por definición que es la acción de apoderarse de algo que no le pertenece; que le pertenece a otra persona y que, por lo general, se recurre a la violencia física para intimidar al dueño del bien.
Robar es un delito que está penado por la ley, ya que al robar, además de apropiarse de algo que no es suyo, se está atentando contra la vida de la víctima, en el sentido de que todo robo implica la utilización de algún tipo de arma, ya sea de fuego o arma blanca.
Las personas que asumen este tipo de actividades delictivas se les conocen como ladrones, rateros o choros según el país donde se produce. Hay quienes lo hacen por necesidad, porque no tienen que comer y se ven obligados a robar, otros lo hacen meramente por intereses particulares, sin embargo, muchos opinan que esta es una manera fácil y poco aceptable de conseguir las cosas, ya que al final puede costarle la vida o la libertad a quien se atreva a hacerlo. Hay otras personas que roban, pero es porque sufren de un trastorno psicológico llamado “cleptomanía”.
Después de un año desde la cuarentena, el año pasado, se han reportado 11 delitos por hora, en promedio en todo el Perú. Durante el 2021 hubo 94.789 actos delincuenciales, según el informe anual del Sistema de Denuncias Policiales (Sidpol). Además, los datos señalan que los delitos denunciados aumentaron en 18% (14.869) en relación al año anterior donde se registraron 79.920 actos delictivos.
De acuerdo con las estadísticas, los hurtos y robos agravados fueron los que más han crecido, ambos delitos registraron el 83% (78.482) de la incidencia delictiva. En el 2020 hubo 67.431 hechos de inseguridad. Asimismo, en el 2021 la tasa nacional de delitos relevantes (hurto y robos agravados, extorsión, homicidios, sicariato, feminicidios, lesiones por bala, secuestro y violación sexual) fue de 287 por cada 100 mil habitantes, según informa el Portal Infobae.
La problemática de la inseguridad ciudadana es sin duda, un reto integral, en el cual también deben tomar parte, no solo el Gobierno central, sino también las regiones y las autoridades locales. Vencer a la delincuencia común y al crimen organizada constituye un trabajo multisectorial, porque debe involucrar a todas las instancias del Estado y también transversal a las políticas públicas. De nada sirve que la Policía Nacional del Perú cumpla su tarea de capturar a los maleantes, si en poco tiempo estos recuperan su libertad por la inacción o la desidia de fiscales y jueces incapaces frente al desafío que se les plantea.
Uno mismo debe ponerse en el pensamiento del que nos va a robar: no ir por lugares desolados o con falta de alumbrado, no exponerse al sacar el celular u otro artefacto de valor en zonas potencialmente peligrosas o en tumulto de personas, entre otros. Si tomamos en cuenta estas acciones y las consideremos en nuestra cotidianidad, podemos elevar nuestra resiliencia ante estas personas que nos pueden causar algún daño.
Es importante que los padres les inculquen a sus hijos desde pequeños el valor de la honestidad, decirles que es incorrecto tomar cosas que no le pertenecen y que si se desea obtener algo se debe trabajar por ello, a su vez en las escuelas reforzar el respeto hacia las cosas ajenas de las personas y el valor que significo conseguirlas.



