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AGUA QUE NO HAS DE BEBER

FOTO: DIARIO EL COMERCIO
Álex Arango Garayar

Álex Arango Garayar

Geógrafo

Se recuerda aun las épocas de carnavales en el mes de febrero de hace 15 a 20 años, en las cual se daba rienda suelta a malgastar el agua, mojando a vecinos, amigos y a cualquier transeúnte que osaba pasar por nuestra calle o barrio,  esto es porque no se tomaba en serio la debida importancia del agua como recurso primordial y sobretodo escaso en la capital del país.

Según la Autoridad Nacional del Agua – ANA, ente rector técnico – normativo que establece procedimientos para la gestión integrada, sostenible y multisectorial de los recursos hídricos en beneficio de los usuarios de agua y población en general, Lima es una megaciudad asentada, al igual que El Cairo, en un desierto, con la diferencia que mientras que el Río Nilo presenta un caudal promedio anual de más de 3,000 m3/s nuestro Río Rímac solo presenta un caudal promedio anual de 42 m3/s. El río Rímac es el principal proveedor de luz y agua para la población de Lima y Callao, (74.5% de agua)  y, al mismo tiempo, es  la cuenca más deteriorada en términos ambientales.

El Cairo soporta una población de más de 15 millones de habitantes, Lima lo hace con más de 9 millones. Esta situación nos enfrenta a grandes retos que debemos trabajar de antemano. Considerando una tasa de crecimiento anual de 1.2 (según INEI) la población para el año 2021 será de 10’757,907 y para el 2025 de 11’977,120. Situación que ejercerá presión en los recursos hídricos a través del incremento en la demanda de: agua, energía y alimentos.

Según OXFAM, movimiento mundial de 19 organizaciones que trabajan junto a organizaciones socias y comunidades locales en más de 90 países, 1.5 millones de ciudadanos en Lima no cuentan con acceso a agua potable ni alcantarillado. Existe un notorio contraste entre la zona urbana y periurbana, donde los pueblos jóvenes y pequeños asentamientos humanos no gozan del servicio de agua, ni desagüe, como el resto de zonas de Lima que sí.

Estos ciudadanos son abastecidos de agua a través de  camiones cisterna que les venden  el recurso a un costo elevado, pagando hasta 2 veces más, en  comparación con las personas que tienen conexión domiciliaria.

Las personas que no acceden al servicio domiciliario, tienen que usar el agua de manera racional; es decir, limitando el aseo personal, el aseo de sus viviendas y prendas de vestir, así como su consumo. El sistema de agua está estrechamente vinculado con el sistema de  saneamiento y los aniegos son un problema común, debido, en parte, a la antigüedad de las instalaciones y, por otro lado, a las malas prácticas de uso por parte de la población.

El consumo de agua en zonas urbanas es probable que se duplique para el año 2025. Se espera que el cambio climático cause cambios significativos en los patrones de precipitación lo cual afectará la disponibilidad de agua y provocará mayores desastres relacionados con el agua.