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JOHN F. KENNEDY, FIDEL CASTRO Y MALCOLM | TERCERA PARTE | FINAL

FOTO: INTERNET
Yehude Simon

Yehude Simon

En las dos primeras partes escribimos sobre como el destino puso en una misma época a dos personajes históricos: Kennedy, representante del país capitalista más poderoso del mundo y Castro, representante de un socialismo latino americano de una pequeña isla -Cuba- quien con su revolución generaría cambios generacionales drásticos, no solo en Cuba sino en toda América. Describimos el papel sospechoso del FBI y del siniestro comportamiento de Edgard Hoover, en el magnicidio de Kennedy y como con el paso del tiempo se van descubriendo muchas evidencias, escondidas, por cierto, de que este crimen habría sido planificado por los sectores más poderosos de EEUU.

Es importante precisar que en la era Kennedy, existió otro personaje, que fuera asesinado dos años después, conocido como Malcolm X, un expresidiario sin estudios, que se había autoformado dentro de la prisión, gracias a que durante toda su reclusión estuvo dedicado exclusivamente a la lectura, a través de la cual terminaría descubriendo el llamado Islam negro que ofrecía la liberación total de los descendientes de los esclavos africanos que aún vivían despreciados por una sociedad absolutamente racista sin posibilidades de integración.

Malcolm hizo carne de lo aprendido, encontró el sentido de su vida y se prometió así mismo, cual Cid Campeador, luchar hasta el último segundo de su vida hasta alcanzar el derecho a la libertad y el respeto a la dignidad de los negros oprimidos por una falsa superioridad de la raza blanca.

Con una posición dura y valiente, predicando la revolución negra, consistente en el separatismo y la resistencia contra los blancos, se iría convirtiendo en un legendario luchador por los derechos de los negros.

Malcolm X, encendió el odio de las autoridades de Washington no solo por su discurso muchas veces virulento contra los blancos, acusándolos de los asesinatos, golpizas y racismo de estos contra los negros, sino además porque este había logrado el reconocimiento internacional, en su lucha por los Derechos Humanos de la raza negra.

Fue recibido en La Mecca, la ciudad sagrada del Islam donde los lideres musulmanes lo consideraban como el “musulmán negro de América¨

Cassius Clay o Mohamed Alí, uno de los mejores  boxeadores de todos los tiempos, convertido a la religión musulmana, se volvió un gran activista defensor de los derechos civiles entendió el significado de la batalla emprendida por Malcolm y de manera directa participó en la conquista del poder e identidad de la raza negra. Las imágenes de ambos personajes preocupaban a los republicanos del sur de Estados Unidos, los mismos que habían festejado el asesinato de Kennedy e intentando echar la culpa a Fidel Castro o a Rusia.

Acorde con la historia de la humanidad, conforme iba acrecentando su liderazgo fue sumando enemigos, no solo de los blancos sino incluso de un grupo poderoso de los musulmanes dirigidos por el hombre que lo había formado y lo celaba: Elijah Muhammad.

Al día siguiente del asesinato de Kennedy, Malcolm cometería un gran error político, un periodista le preguntó:

-¿Quiere hacer algún comentario sobre el asesinato del presidente Kennedy?

-“Si crías cuervos, te sacarán los ojos” -respondió Malcolm-

La respuesta publicada convenientemente en todos los medios de comunicación produjo una indignación inmensa de toda la población incluyendo la comunidad negra que tenía como líder al pastor pacifista Martin Luther King quien luchaba también por los derechos civiles, pero de manera pacífica – fue asesinado en abril de 1968-

Aprovechando la coyuntura Elijah Muhammad había encontrado el momento propicio para sacar de carrera a su discípulo, que le quitaba protagonismo, expulsándolo. Así se iniciaba una guerra entre los dos personajes.

Para el FBI, Malcolm era un comunista y tenían muy presente los contactos que tuvo con Castro y la presencia de este en un hotel humilde, el Theresa de Harlem. Fidel que iba a participar en la Asamblea General de la ONU el 17 de septiembre de 1960, desechó alojarse en un hotel céntrico que ofrecía sus servicios exigiendo condiciones humillantes racistas.

El hotel ubicado en pleno corazón de Harlem, el barrio más pobre del pueblo negro neoyorquino fue el encuentro histórico entre estos personajes y noticia en el mundo. Después de un largo intercambio de opiniones sobre el África, el racismo y la lucha contra la discriminación hubo dos citas que enfadaron a la inteligencia estadounidense y al inefable Edgard Hoover:

Malcolm a Fidel: “Mientras el Tío Sam esté contra ti, sabes que eres un hombre bueno”

Fidel: No el Tío Sam, sino los que controlan aquí las revistas y los periódicos…”

Malcolm, a diferencia de Santiago Nasar el protagonista de la novela “Crónica de una muerte anunciada” sabía que sus días   estaban contados. Las amenazas y atentados contra su vida se multiplicaban, sin embargo, no estaba dispuesto a ceder en el objetivo de su lucha. Pedía garantías y no se la daban. Le quitaron su casa, atentaron contra su esposa e hijos y el país de la democracia y la justicia lo ignoró.

Malcolm señalaba a Elijah como el responsable de lo que le pudiera suceder, de esto se aprovecharía el FBI dirigido por el anticomunista y racista Edgard Hoover, para lograr su objetivo: “eliminar a ese negro” que ponía en jaque su democracia, para ello contarían con la ayuda de musulmanes negros pertenecientes al líder de la nación del Islam.

El 21 de febrero de 1965, a poco de un año de ser expulsado de la Nación del Islam, Malcom X sería asesinado mientras daba una conferencia por Tomás Hagan y dos hombres más.

Como en el caso Kennedy, nunca se produjo una investigación seria. Se escondieron pruebas. La justicia no escuchó lo que debía escuchar y condenaron injustamente a dos personas inocentes.

Más tarde asesinarían a Martín Luther King y a Robert Kennedy.

Malcolm, Luther King, John y Robert Kennedy fueron vilmente asesinados por una mafia oculta protegida desde el poder.

El racismo sigue vivo en Estados Unidos, el sábado 15 de mayo un joven blanco de 18 años asesino a tiros en un supermercado a diez personas negras y es investigado como crimen racial.

Malcolm X y Luther King, dos estilos diferentes: guerra y paz no pueden descansar en paz.