Volodímir Zelenski (1978), antes de ser presidente era un actor comediante que se hizo muy popular por una serie de televisión llamada Servidor del pueblo (2015-2019), en la que Zelenski desempeñó el papel de presidente de Ucrania. En 2018 los trabajadores de la productora de la serie (Kvartal 95) forman un partido político que lanza la candidatura de Zelenski a la presidencia, y éste es elegido presidente de Ucrania el 20 de mayo de 2019. Pero, ¿cómo ha sido posible que alguien sin ninguna experiencia en política ni de gestión empresarial ni pública, aproveche su popularidad de su personaje ficticio para hacerlo realidad, sin que haya mediado el apoyo de grupos de poder? Salvando las distancias, algo parecido ha pasado últimamente en Perú y en Chile, donde se han elegido como presidentes a personas sin ninguna experiencia política ni de gestión pública.
Ni bien llegó al poder, Zelenski disolvió la Rada Suprema (lo que sería para nosotros el Congreso), y puso a los miembros de su productora de televisión Kvartal 95 en puestos claves del gobierno. Es decir, Ucrania pasó estar gobernada por un actor comediante y productores de televisión, pero dirigidos y asesorados por los oligarcas ucranianos, por ejemplo, Zelenski nombró como jefe de su administración (lo que sería el premier o primer ministro) a Andrí Bogdan, el abogado de Ihor Kolomoisky, uno de los mayores oligarcas ucranianos. Acto seguido impulsa una política exterior pro Europa y anti Rusia. Ante ello habría que decir que los pueblos ucraniano y ruso tienen los mismos orígenes, comparten la misma historia; y además son económicamente, energéticamente, financieramente, e industrialmente interdependientes.
Por otro lado, en Ucrania se libra una guerra desde el 2014 donde hasta la fecha se ha cobrado 14,000 mil víctimas. Es la guerra del Dombás que se inició como respuesta al Euromaidán. El Euromaidán (21/11/2013) fue una revolución nacionalista ucraniana antirusa que derrocó al Víktor Yanukóvich presidente de Ucrania de ese entonces, que tenía una política prorrusa. Entonces, dos regiones de Ucrania de inmensa mayoría rusa (ucranianos de origen ruso): Donetsk y Lugansk, se rebelaron contra la política antirusa del gobierno central que los afectaba directamente a ellos, y se inició una guerra entre el pueblo de esas regiones y el ejército ucraniano. Gracias al apoyo ruso que impidió que el ejército ucraniano aplaste la rebelión, se firmó el Protocolo de Minsk (septiembre de 2014), que establecía un alto el fuego, y el acuerdo Minsk II (febrero de 2015) que establecía que los habitantes de Donetsk y Lugansk realicen un referéndum para que elijan si quieren seguir perteneciendo a Ucrania o unirse a la federación rusa. Desde el 2015 hasta la fecha fuerzas nacionalistas paramilitares ucranianas han estado atacando a las poblaciones de Donetsk y Lugansk, sin que el gobierno central ucraniano lo impida. La mayor cantidad de muertos se deben a estos ataques.
Pues bien, Zelenski en lugar de apaciguar a estos grupos nacionalistas, más bien los anima y auspicia, desconociendo los acuerdos de Minsk, y expresa su voluntad de unirse a la OTAN. Esto último fue la gota que rebalsó el vaso para que Rusia se plantee intervenir militarmente en Ucrania. Hay que entender que está en juego la seguridad y supervivencia de Rusia. Por ejemplo, en la década del 60 casi estalla la tercera guerra mundial porque la Unión Soviética estaba emplazando misiles en Cuba, que estaban mucho más lejos de lo que está Ucrania de Rusia.
Sí Ucrania es parte de la OTAN, habría bases militares y misiles que apuntarían directamente el corazón de Rusia. Claro está que eso no justifica la invasión de Rusia en Ucrania, que es tan ilegal como la invasión de los EE. UU en Irak en el 2013. Los Estados Unidos con el pretexto de que Irak tenía armas de destrucción masiva, invaden un país que está al otro lado del mundo porque se sentía amenazado. Esto es, Putin no tenía otra salida que invadir Ucrania e impedir que esta forme parte de la OTAN porque está en juego la seguridad nacional de su país. ¿No será que Zelenski ha hecho todo lo posible por provocar una guerra con Rusia? ¿Era consciente de las consecuencias de ello?
Lo que es grave es que además Zelenski incendió el patriotismo ucraniano y ha lanzado a su población a una guerra que no pueden ganar. Es como lanzar a tu gente para que sean masacrados por un enemigo que no pueden vencer. Aunque la comparación puede resultar algo anacrónica, esto se parece cuando el alto mando polaco envió a los lanceros polacos, los mejores del mundo, a combatir contra los tanques alemanes al inicio de la Segunda Guerra Mundial, donde perecieron todos los lanceros. ¿No es el principal deber de un gobernante proteger la vida de su gente y no exponerlos a una carnicería? No hay punto de comparación entre las fuerzas ucranianas y rusas. Es absurdo equiparar los misiles rusos con los misiles portátiles Stinger que Zelenski pide y que la OTAN se los da por debajo. ¿No será que quieren afghanistizar Ucrania? Eso provocaría cientos de miles de muertos.
Pero lo más grave de eso, es que Zelenski no sólo expone a su gente a una matanza, sino que está exponiendo a toda la humanidad a un exterminio nuclear. Pues, a todas voces llama y reclama una intervención de la OTAN en el conflicto. Un enfrentamiento entre ambas fuerzas desencadenaría una guerra nuclear cuyos efectos catastróficos no se pueden prever ni imaginar. Entonces, ¿Zelenski, héroe o payaso? O, ¿es un tonto útil que en su afán de ser héroe, se ha convertido en el payaso del progresismo globalista, que en su afán de imponer su agenda ha puesto en peligro la seguridad mundial? Lo cierto es que Zelenski está jugando con unos fuegos que no sólo pueden incendiar su país sino al mundo entero. Y no pocos medios occidentales en lugar de apaciguar a Zelenski, lo aplauden y lo emulan a Churchill, ¿no es eso tragicómico? Qué razón tenía Arturo Peréz-Reverté, cuando decía que peor que los tiranos son los estúpidos con poder, porque al menos un tirano mide las consecuencias de sus actos, mientras que un estúpido no.



