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¿Y LA PRIVACIDAD DE LOS INFANTES?

IMAGEN: INTERNET
Mirco Eguizabal-Marruffo

Mirco Eguizabal-Marruffo

Periodista y escritor

Desde la aparición de las redes sociales, la necesidad de llamar la atención se ha elevado a las nubes. Podemos ver que en Instagram cada día se encuentran más fotos de mujeres enseñando el culo o las tetas, o de personas mostrando sus reuniones, viajes o incluso lo que comen. También, hasta se puede encontrar personas que suben historias cada cinco minutos. Esta necesidad de publicar todo a cada momento es ridículo, pero bueno, eso es tema para otra columna.

Ahora, una cosa es que los adultos, que supuestamente ya razonan, se expongan de esa manera, ya sea para conseguir más seguidores y poder convertirse en ´influences´ –incluso podemos reflexionar de lo estúpido que es buscar que te llamen así, como si fuera un logro intelectual– o simplemente por querer aparentar algo.

Hasta acá podemos coincidir que esa necesidad de llamar la atención solo afecta directamente a quienes lo hacen. Si alguien quiere ser un payaso de la sociedad al hacer bailes o tendencias estúpidas o si alguien quiere resaltar por mostrar su cuerpo solo para conseguir seguidores y después conseguir canjes, quienes somos nosotros para impedírselo. Pero ¿qué culpa tienen los infantes de que los mayores quieran publicar hasta su alma?

Estoy seguro de que has visto a muchas personas publicar cantidades de fotos de sus hijos o cualquier otro infante. Se puede entender de que alguien esté feliz por su recién nacido u orgulloso de que su hijo haya ganado algún premio o se haya graduado de la primaria o de que lo visite su primito o hermanito después de tiempo. Eventos así son motivos para conmemorarlos con algunas fotos, las cuales se guarden en un álbum en la casa, claro. Hasta es entendible publicar alguna de esas fotos en las redes, pero de ahí a publicar cantidades de fotos y exponer a un inocente ante las miradas de millones de desconocidos para llamar la atención, ya no solo es ridículo, es preocupante, ya que se está ultrajado la intimidad de un pequeño ser.

Ya hubo casos de hijos que han denunciado a sus padres por haber violado su intimidad de pequeños. Hay que empezar a proteger la privacidad de los infantes, y eso es tarea de los adultos.