Al enterarme de que hasta el momento son ocho los peruanos que encontraron la muerte por motivo de las protestas que se sucedieron, y se siguen sucediendo, en las diferentes regiones del país, en contra de la desastrosa gestión del gobierno del presidente Pedro Castillo. Quise informarme quienes eran estas víctimas, ¿cuáles eran sus nombres y apellidos? Conocer sus historias personales. Pero, por más esfuerzo de búsqueda que realice en Internet, sólo pude conseguir el nombre de sólo cuatro fallecidos: Alexander Trujillo de 20 años que murió por el impacto de una bomba lacrimógena en la cabeza. Bruce Pumazunco, un niño de 13 años se ahogó en el río huyendo de la policía. Candy Hinostroza de 31 años, profesora, murió atropellada por un vehículo en el contexto de las protestas. Y, Jhony Quinto de 25 años que murió por un proyectil en la cabeza.
¿Por qué cuando fallecieron dos personas en las marchas contra Merino, en noviembre del año pasado, la cobertura fue total? ¿Acaso las vidas de estas ocho personas valen menos que la vidas de aquellos dos fallecidos? ¿Por qué esta mezquindad informativa? ¿No será que estas ocho víctimas no sirven para los intereses políticos de los que encumbraron a Inti y Brian como “mártires”? Lo que vemos ahora es una indiferencia sepulcral de aquellos medios, políticos, influencers, ong´s, etc., que rasgaron sus vestiduras, pusieron el grito en el cielo; y culpaban al presidente Merino y a sus ministros de la muerte de Brian e Inti. ¿Por qué no sucede esto ahora, que la situación es muchísimo más terrible y trágica?
¿Por qué hemos llegado a esta situación tan caótica y funesta? ¿Quiénes fueron los responsables de que un personaje como Pedro Castillo sea elegido como máxima autoridad ejecutiva del Perú? ¿No será el antifujimorismo caviar los primeros culpables? ¿Acaso no fueron los movimientos antifujimoristas de la izquierda caviar que pusieron a Toledo, Humala, PPK, Vizcarra, y Castillo como presidentes, utilizando su aparato mediático, político, judicial; para luego seguir gozando de sus gollerías en el gobierno de turno? ¿Acaso en la última elección, no fue la misma izquierda caviar que utilizó todo su poder para perjudicar la candidatura de Keiko Fujimori, y permitir que tome el poder un partido comunista maoísta, que descaradamente justifica el terrorismo genocida de Sendero Luminoso, con un candidato que a todas luces era el menos preparado, el menos capaz para ocupar el sillón presidencial?
Finalmente, una vez más se verifica que la izquierda, los que se arrogan la defensa del pueblo peruano, terminan siendo los más crueles verdugos del propio pueblo que dicen defender. Estos acontecimientos sólo demuestran el fin de la aventura trágica de la izquierda caviar que lleva casi dos décadas corroyendo el alma del Perú y empobreciendo a los peruanos.



