Bajo la etiqueta de la izquierda se engloba tanto a los marxistas (estatismo), leninistas (dictadura del proletariado), estalinistas (totalitarismo estatal), maoístas (totalitarismo estatal y cultural), comunistas (todo lo anterior), socialistas (comunistas intelectuales), y progresistas (los socialistas del siglo XXI o mejor dicho los caviares). Esto es, la izquierda en el fondo es un conjunto de ideologías que tienen como fin la destrucción de una sociedad sea cual sea acusándola de ser la culpable de todas las injusticias, con el fin de edificar una sociedad perfecta donde nadie sea dueño de nada y todos sean dueños de todo (igualitarismo), así todos serán plenamente libres y felices.
En el fondo la izquierda es una utopía disfrazada de ideología política, de ahí su éxito a lo largo del tiempo; a pesar de que la historia nos ha enseñado que la izquierda siempre ha estado presente donde se han cometido los más terribles genocidios, donde han imperado la miseria y el hambre, donde se han violado los derechos más fundamentales de las personas y sus libertades más básicas (libertad de opinión, libertad religiosa, libertad económica, libertad de movimiento). El ejemplo más reciente de la destrucción de una sociedad por un proyecto de la izquierda ha sido la venezolana. La prueba de ello son los millones de venezolanos que han huido de su país para no correr la suerte de miles de sus compatriotas que han muerto por la violencia del régimen, o por hambre y enfermedad.
En el siglo XX uno de los papeles del APRA fue la de frenar y luchar contra el proyecto comunista (marxistas, leninistas, estalinistas) desde una posición izquierdista con tendencias al liberalismo. Se podría decir, que cumplió su objetivo de evitar que el comunismo destruyera el país, pero empoderó a un sector de la izquierda: los socialistas. En cambio, el fujimorismo enfrentó a los comunistas y socialistas desde el liberalismo, y por ello destruyó el proyecto de dos generaciones de izquierdistas: La “revolución velasquista” (revolución socialista llevada por los militares pero inspirada y dirigida por la izquierda peruana) y la Constitución del 78 (un aporte de los apristas e izquierdista). Con la Constitución del 93 Fujimori liquida la constitución socialista del 78. Pero también liquida militar y socialmente las revoluciones comunistas de Sendero Luminoso (maoísta) y del MRTA (marxista-leninista). Y, pone las bases para el milagro social y económico que se operó en el Perú en lo que va del siglo XXI. Por ejemplo: la reducción de la pobreza en un 40-50%, la estabilidad de la moneda, la inflación controlada, y el aumento de la clase media en más del 200% en dos décadas. Vale decir que todos estos logros se han estado perdiendo desde el 2018 hasta la fecha.
Por eso se entiende que la izquierda dirija todas sus baterías para acabar con el Apra y principalmente con el fujimorismo. En efecto, fue la izquierda internacional que se confabuló para que le negasen el asilo al presidente García cuando huía de la persecución judicial de la izquierda peruana, en el gobierno de Vizcarra; hecho que detonó la muerte de Alan García que ocurrió hace tres años un 17 de abril. Y, ha sido la misma izquierda internacional que le ha negado el indulto al Fujimori violentando al Tribunal Constitucional peruano, apelando a razones ajenas a lo jurídico (sentimentales) y la verdad de los hechos (pues Fujimori no fue condenado por lesa humanidad ni fue autor intelectual de unos asesinatos cometidos por fuerzas extramilitares). Hecho que seguro acelerará la muerte del expresidente. De ahí que, se puede decir con toda propiedad que tanto Alan García y Alberto Fujimori son víctimas de la persecución judicial de la izquierda peruana amparada por la izquierda internacional, con el fin de quitar todo obstáculo para realizar un proyecto izquierdista en el Perú.



